Os hago llegar un nuevo poema de Niculina Oprea, Arcaşii timpului, encantador en su brevedad. Un texto que permite, sin embargo diversas calas a partir de la metáfora nutriente: los arqueros del tiempo. En efecto, Niculina se adcribe a la tradición clásica desde el momento que escoge la figura del arquero (o ballestero). Es lugar común en el tratamiento de la lírica que Eros y Tánatos usan la saeta o flecha para herir: Herida de amor, tópico que, si se quiere, arranca del ciego amorcillo que no hace caso a su madre Venus Afrodita. Herida de muerte a través del elemento erosionador que es el tiempo tiene no menos antecedentes ilustres. Niculina Oprea toma este segundo vial y, así, plantea el silencio de las palabras como la muerte simbólica, a la espera temprana –tempus fugit: mañana- de la todopoderosa Parca.Un abrazo. PereRosa roja

Niculina Oprea
 
arcaşii timpului

mîine va fi tăcere,
 

cuvintele se vor scutura de aşteptare,
 

înfrigurată şi misterioasă
păşeşte moartea peste zidurile
vieţii,
 

arcaşii timpului
înfăşuraţi în veşmintele somnului
i se închină ceremonios.

 
arquers del temps

demà serà el silenci,
 

les paraules s’agitaran en l’espera,
 

Tremolant i misteriosa
travessa la mort els murs
de la vida,

 

el arquers del temps
embolcallats en les robes del somni
cerimoniosos s’hi inclinen.



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los arqueros del tiempo

mañana será el silencio,
 

las palabras se agitarán en la espera,

trémula y misteriosa la muerte
atraviesa los muros
de la vida,

los arqueros del tiempo envueltos en los ropajes del sueño ceremoniosos se humillan ante ella.